Qué es un Bombero Interino: Diferencias, Ventajas, Riesgos y Realidad del Día a Día
¿Qué es exactamente un bombero interino?
El término “bombero interino” genera muchas dudas entre quienes opositan o quienes están empezando a informarse sobre esta profesión. Aunque desempeñan las mismas funciones que un bombero con plaza fija, su situación laboral es temporal y depende completamente de las necesidades del servicio. Esto hace que, aunque trabajen como bomberos al 100%, no tengan garantizada la permanencia en su puesto.
Un bombero interino es un funcionario público temporal que cubre una plaza vacante, la ausencia de un compañero o un refuerzo por acumulación de tareas. La clave es que su presencia está sujeta a lo que la administración necesite en cada momento. Cuando la plaza sale a oposición o la persona sustituida regresa, el interino cesa.
¿Cómo se regula la figura del interino?
Esta figura está regulada por el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) y por las normativas específicas de cada comunidad autónoma. Además, dos leyes marcaron un punto de inflexión: el Real Decreto-ley 14/2021 y la Ley 20/2021, que buscaban reducir la elevada temporalidad en la administración pública tras las advertencias de la Unión Europea.
Estas leyes imponen límites claros: un interino por vacante no puede superar los tres años sin que la administración convoque la plaza. Si ese plazo vence sin convocatoria, el interino debe cesar. También existen interinidades por sustitución (duración de la baja o excedencia del funcionario titular) y por exceso de tareas, con un máximo de nueve meses en un periodo de dieciocho.
Diferencias entre un bombero interino y un funcionario de carrera
Aunque a simple vista ambos parezcan idénticos —mismo uniforme, mismo camión, mismas intervenciones— su situación cambia por completo. El funcionario de carrera ha superado una oposición completa y posee una plaza fija e indefinida. El interino, en cambio, depende de la administración y puede cesar en cualquier momento.
El acceso también difiere. El funcionario obtiene su plaza tras quedar entre los primeros de una oposición. El interino entra desde una bolsa de empleo formada por opositores que han aprobado todas las pruebas, pero no han conseguido plaza por nota. Esto significa que los interinos suelen ser opositores muy preparados que se han quedado a décimas de entrar.
En cuanto al sueldo, ambos cobran lo mismo (trienios, complementos, guardias…), aunque la diferencia real está en la estabilidad de si seguirán percibiéndolo o no al mes siguiente. También comparten derechos laborales como vacaciones, formación o licencias; sin embargo, el funcionario sí puede ascender, concursar o pedir excedencias. El interino, no.
Las funciones son idénticas: incendios, rescates, accidentes, formación, revisiones… El fuego no distingue entre plazas fijas o temporales.
Cómo se accede a ser interino
La vía principal es la bolsa de empleo que se genera al finalizar una oposición. Si apruebas todas las pruebas pero no obtienes plaza, pasas a esta bolsa. Según tus notas, quedarás mejor o peor posicionado. Cuando surge una baja, vacante o refuerzo de personal, llaman a los primeros de la lista.
Es un sistema que premia el esfuerzo del opositor incluso cuando no consigue plaza. Permite trabajar como bombero sin haber obtenido aún el puesto definitivo y ganar experiencia real.
Ventajas de ser bombero interino
Ser interino tiene beneficios muy potentes. El primero y más evidente es que ya estás dentro del servicio, cobrando un sueldo fijo y realizando el trabajo que deseas. Además, acumulas méritos que te servirán en futuros concursos-oposición. También puedes formarte con cursos exclusivos para bomberos y trabajar con material real, lo que te aporta una experiencia práctica que ningún temario puede igualar.
Este contacto directo con el entorno operativo es una motivación enorme para seguir luchando por la plaza fija, ya que te permite ver el día a día de la profesión desde dentro.
Desventajas y riesgos de la interinidad
La cara B también existe. El interino está siempre expuesto al cese inesperado, sin indemnización y sin garantías. Muchas administraciones han abusado históricamente de esta figura, encadenando contratos sin estabilizar plazas, lo que genera incertidumbre laboral y personal.
Además, trabajar como interino puede hacer que algunos opositores se relajen y dejen de estudiar, perdiendo el ritmo y quedando estancados durante años sin conseguir su plaza definitiva.
Conclusión: ¿merece la pena ser interino?
Desde el punto de vista del opositor, ser interino es una oportunidad extraordinaria. Te forma, te da experiencia real y te acerca más a tu objetivo final. Sin embargo, exige mantener la disciplina y no abandonar la oposición. Desde el lado del sistema, la interinidad debería ser una solución temporal y no un recurso permanente, ya que puede generar precariedad y abuso de la temporalidad.


